11. Descripción del plan de monitorización y actuación a posteriori Cuando se hayan plantado los individuos usados como refuerzo en la población, se va a tener que realizar un plan de monitorización para controlar la evolución de la población de Aquilegia pyrenaica subs. cazorlensis. Se hará para ver si surge efecto la eliminación de las perturbaciones y las actuaciones realizadas, y la supervivencia de los nuevos individuos. Durante el año que tenemos los individuos en el vivero, se vallaran las poblaciones existentes y se realizaran vistas a éstas una vez cada tres meses para ver como evolucionan tras realizar las actuaciones de eliminación de perturbaciones y mejora del terreno (ver “tipo de restitución a realizar”). Se contarán los individuos para ver si no ha habido desaparición de alguno o si ha aumentado la población por si misma con el mejor funcionamiento del ecosistema. En cada visita y mientras se realizan las actuaciones habrá que revisar el vallado y reponerlo si fuera necesario. Una vez se hayan plantado los nuevos individuos, el primer año se harán visitas cada dos meses para ver el éxito de la plantación. En este periodo se revisará el vallado cada seis meses porque la presión de los ungulados sobre él se supone que será menor con los planes para su limitación. Cuando pase este año y se elimine el vallado se volverán a las visitas cada tres meses, durante otro año, para ver el efecto de los ungulados y de los turistas sobre ellas. Se hará eliminación de matorrales y malas hierbas cada seis meses durante este periodo. Se hará una revisión de la malla del talud a lo largo del año por si ha sufrido daños. Al año siguiente si el efecto de los ungulados aún es elevado, se volverá a vallar la zona hasta que se tomen otras medidas de control de estas especies y se repondrá el número de individuos que hayan desaparecido por su acción o por la mala adaptación al medio. Pero si la presión de los ungulados es baja y se puede observar que el refuerzo y las actuaciones han sido óptimas, incluso la población puede crecer por si misma, se alargarán las vistas a una cada seis meses durante dos años. Se empezará un plan de reintroducción en zonas históricas de distribución de la especie. A partir de ahí se harán vistas una vez al año en primavera a las tres poblaciones con la eliminación de los matorrales que hayan podido crecer. Se repondrá si es necesario el panel informativo. Cada dos años se revisará la malla del talud y se repondrá si se encuentra en malas condiciones Como se ha comentado anteriormente se pretenden hacer actuaciones a posteriori haciendo una reintroducción en la zona. Se van a estudiar las posibles localidades históricas en las que se encontraba la especie, se eliminarán de nuevo las perturbaciones que hicieron que desapareciera y se plantarán individuos de las poblaciones ya existentes.
Cuando se hayan plantado los individuos usados como refuerzo en la población, se va a tener que realizar un plan de monitorización para controlar la evolución de la población de Aquilegia pyrenaica subs. cazorlensis. Se hará para ver si surge efecto la eliminación de las perturbaciones y las actuaciones realizadas, y la supervivencia de los nuevos individuos.
Durante el año que tenemos los individuos en el vivero, se vallaran las poblaciones existentes y se realizaran vistas a éstas una vez cada tres meses para ver como evolucionan tras realizar las actuaciones de eliminación de perturbaciones y mejora del terreno (ver “tipo de restitución a realizar”). Se contarán los individuos para ver si no ha habido desaparición de alguno o si ha aumentado la población por si misma con el mejor funcionamiento del ecosistema. En cada visita y mientras se realizan las actuaciones habrá que revisar el vallado y reponerlo si fuera necesario.
Una vez se hayan plantado los nuevos individuos, el primer año se harán visitas cada dos meses para ver el éxito de la plantación. En este periodo se revisará el vallado cada seis meses porque la presión de los ungulados sobre él se supone que será menor con los planes para su limitación.
Cuando pase este año y se elimine el vallado se volverán a las visitas cada tres meses, durante otro año, para ver el efecto de los ungulados y de los turistas sobre ellas. Se hará eliminación de matorrales y malas hierbas cada seis meses durante este periodo. Se hará una revisión de la malla del talud a lo largo del año por si ha sufrido daños.
Al año siguiente si el efecto de los ungulados aún es elevado, se volverá a vallar la zona hasta que se tomen otras medidas de control de estas especies y se repondrá el número de individuos que hayan desaparecido por su acción o por la mala adaptación al medio.
Pero si la presión de los ungulados es baja y se puede observar que el refuerzo y las actuaciones han sido óptimas, incluso la población puede crecer por si misma, se alargarán las vistas a una cada seis meses durante dos años. Se empezará un plan de reintroducción en zonas históricas de distribución de la especie. A partir de ahí se harán vistas una vez al año en primavera a las tres poblaciones con la eliminación de los matorrales que hayan podido crecer. Se repondrá si es necesario el panel informativo. Cada dos años se revisará la malla del talud y se repondrá si se encuentra en malas condiciones
Como se ha comentado anteriormente se pretenden hacer actuaciones a posteriori haciendo una reintroducción en la zona. Se van a estudiar las posibles localidades históricas en las que se encontraba la especie, se eliminarán de nuevo las perturbaciones que hicieron que desapareciera y se plantarán individuos de las poblaciones ya existentes.